Apología (del latín apologĭa, y este del griego ἀπολογία, «defensa», «justificación») es un argumento , en el que se defiende, elogia o justifica a una persona, idea, acción o inacción que está usualmente bajo controversia y que es, o puede ser un delito. La aclaración formal de un problema, creencia u opinión.

29 noviembre 2009

No + VIOLENCIA - Video

Exposición "La memoria, los escenarios y los anónimos"
Curadoria: Maria Elena Retamal
Como parte del Encuentro de Artes Visuales Los N200.



M. Elena Retamal Ruiz.

“Las naciones son entonces construcciones imaginarias que dependen para su existencia de aparatos culturales de ficción, entre los cuales la literatura juega un rol decisivo”

Ernest Gellner. Nations and Nationalism-1983

Una de las características de las Artes en general es su capacidad para reinterpretar la realidad a través de la producción de imágenes que otorgan significado a la vida de un grupo social. La creación de imágenes representacionales de la nación se constituye entonces, en el cuerpo simbólico que estructura, organiza y unifica un orden social. Es por ello que, una vez consolidada la Independencia, las nuevas Repúblicas Latinoamericanas, priorizaron su interés por fundar una “identidad nacional”, basada en la consolidación de ciertas tradiciones culturales contenidas y preservadas por la clase política que ejerció el poder a partir del siglo XIX.

Para conseguir este propósito, dos hechos fundamentales: uno la Inauguración de la Academia de Pintura en 1849, que se prolongará luego a la Escuela de Bellas Artes y la inauguración dentro de las actividades del Centenario, del Museo Nacional de Bellas Artes. El primero, establecerá los modelos oficiales de enseñanza artística, basados en la consolidación de la ficción identitaria de país y el segundo tendrá por función atesorar su patrimonio artístico.

Néstor García Canclini señala: “tres operaciones hicieron posible a las élites restablecer una y otra vez, ante cada cambio modernizador, su concepción aristocrática: a) espiritualizar la producción cultural bajo el aspecto de “creación” artística, con la consecuente división entre arte y artesanías; b) congelar la circulación de los bienes simbólicos en colecciones, concentrándolos en museos, palacios y otros centros exclusivos; c) proponer como única forma legítima de consumo de estos bienes esa modalidad también espiritualizada hierática, de recepción que consiste en contemplarlos”.

Tres grandes temas serán abordados para legitimar este imaginario nacional: los símbolos patrios (héroes y hazañas nacionales), el paisaje (una constante nacional, según la historiografía artística) y el retrato (como parte de estrategias preservación y exhibición social).

Ahora bien, frente al escenario artístico que nos plantea la Institucionalidad Chilena, en la antesala de nuestros 200 años de vida “independiente”, es decir la Trienal de Chile, su curador general propone levantar “reflexiones sobre el límite del arte trabajando tres figuras básicas: la de límite mismo, como pliegue que permite pensar en terceros lugares o en lindes abiertos a la intemperie o la nada; la reflexión sobre la institucionalidad del arte: un problema obsesivo que acompaña el largo camino de la modernidad y mantiene vigencia en cada escena nueva de reflexiones críticas, y la posibilidad de “obrar”, en sentido heideggeriano, de convertir en obra situaciones que, por desconocer el imperio de la forma, cruzar los límites de la estética y comprometer acciones que ocurren más allá de la escena de la representación, se encuentran sometidas a la contingencia de lo que puede o no ser ofrecido a la mirada, convertido en momento estético o en experiencia de obra”.

Pues bien, en torno a nuevas escenas críticas de reflexión, como N200, que establecen proyectos alternativos respecto de la Institucionalidad del Arte es que he sido invitada a pensar este Bicentenario, a partir del cual, mi interés propositivo se construye bajo algunas referencias que paso a reseñar:

Uno, las obras seleccionadas, se proponen como un argumento político de lo artístico frente a la mirada Bicentenaria, pues bajo un contexto despolitizado (como el que pareciera rondar en todo el argumento expositivo de las celebraciones) es interesante proponer “lo político en el arte”, a partir de lo cual se establece una articulación “interna” que reflexiona críticamente sobre el entorno social desde la propia organización de significados, desde su retórica de los medios y el establecimiento de sus propios montajes simbólicos[1]

Dos, Tensionar algunos conceptos asociados a imaginarios de Identidad Nacional, puesto que, entendiendo identidad como una construcción social inestable, se puede interferir a través de nuevas prácticas y costumbres venidas de la inclusión de otros dispositivos culturales.

Tres, Si en el XIX, la retórica País se articuló desde temáticas como los símbolos patrios, el paisaje y el retrato, en el XXI serán otras las argumentaciones temáticas venidas de nuevas problemáticas que sacudirán nuestro propio acontecer, en ello establezco tres temáticas desplazadas de las tres primeras: LA MEMORIA, LOS ESCENARIOS Y LOS ANÓNIMOS.



[1] Véase, Oyarzún, Pablo ,otros editores. ARTE Y POLÏTICA. Universidad Arcis, Santiago, Chile, 2005.p 16





Edición del video: Felipe Miranda

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